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Top Ten series septiembre (II)

4 octubre, 2011 Deja un comentario

5.- PAN AM

Que hayan comparado a esta serie con Mad Men le hace un flaco favor. Poniendo la serie de los publicistas de Madison Avenue como referencia, Pan Am se queda en un “quiero y no puedo” y resulta muy injusto para las azafatas.

A mí me pasó (claro que yo soy de las que opina que Mad Men debería visionarse en los museos). Aunque interesante, el piloto me estaba decepcionando. Pretende enseñar mucho en poco tiempo, y encima no lo consigue -yo hubiera preferido que desarrollaran algunas de las historias paralelas en otros capítulos, pero imagino que aún habrá tiempo para eso- lo que hace que roce el aburrimiento. Pero los últimos 15 minutos la salvan totalmente, ahí es donde despega de verdad. Qué propia, la metáfora, eh?

En realidad esta nueva serie merece mucho la pena. Lo que más atrae es esa ambientación en los dorados 60, donde el espectador puede ver todas esas situaciones aún cotidianas hoy, pero tan lejanas a la vez. Me encanta la naturalidad con la que se trata el papel de estas primeras mujeres que “levantaron el vuelo”: estupendas, guapas e inteligentes, fuertes y decididas, tan modernas ellas, tan del siglo XXI, pero “condenadas” en un contexto profesional en el que lo más importante es que lleven la faja.

Esa ambientación está muy cuidada: vestuario, decorados, maquillaje… es delicioso. Sólo por eso la incorporaría sin dudar a mi lista de series fijas. Y estoy segura que si Mad Men ya trajo un revival de los 60 en sectores como la moda y el diseño, Pan Am va a suponer un bombazo en este sentido.

Lo mejor del primer capítulo, la escena final en la que una niña las mira admirada mientras entran en el avión. Si en un capítulo piloto se trata de resumir la esencia de la serie, sólo con esta escena dicen todo lo que hay que decir.

4.- 2 BROKE GIRLS

He leído críticas muy planas de este estreno y no puedo entenderlo. A mí me ha resultado la mejor comedia de todas las estrenadas este año. Vale que no aporta nada nuevo, y que de hecho, es como una “vuelta a los orígenes” de la comedia de los años 90: el tipo de decorados, la artificialidad evidente (no sólo las risas enlatadas que dan tanto por saco, sino también los diálogos e interacciones entre personajes, totalmente coreografiados), pero aún así, a pesar de esto (o quizás gracias a ello, no lo tengo claro) funciona a las mil maravillas. Las actrices protagonistas se complementan a la perfección; de Kat Dennings (Max), directamente me he enamorado: me ganó ya en la primera escena en la que le echa el rapapolvos a los del gorrito.

2 Broke Girls es un choni meets pija. Lo bueno es que el personaje de Caroline cae muy bien, a pesar de los estereotipos que normalmente tendría un personaje como éste. Beth Behrs consigue darle un toque muy cálido y divertido a Caroline: pija, sí, pero ni un pelo de tonta en esa melena rubia. Las dos protagonistas, aunque diferentes, se complementan perfectamente y los diálogos entre ellas, con puyas constantes, son divertidísimos.

En cuanto conozcas a estas dos chicas, querrás saber de ellas todas las semanas.

3.- SUPERNATURAL

Ah, supernatural! Esta serie está muy infravalorada, siempre lo diré. Y sé que tiene muchos fans, y un gran apoyo del público, pero aún así, infravalorada, en serio. Supernatural es de las poquísimas series en las que nunca me decepciona un capítulo. Es tremendamente original y ha sabido reinventarse año tras año como ninguna otra. Tiene ya un universo propio y los guionistas han sabido alimentarse muy bien de referencias muy interesantes para que la serie siga funcionando. Atrás quedaron ya los fantasmas, vampiros y demonios. Los hermanos Winchester han pasado de “cazafantasmas” a prácticamente héroes mitológicos sobre los que pesa el destino de la humanidad.

Respecto al primer capítulo, me apena que no hayan estirado más a Castiel convertido en Dios, en mi opinión ahí podía haber un buen filón, pero aún así parece que la línea que va a llevar la nueva temporada promete ser muy interesante. Y pensaba al principio que tendría mucho más peso en esta temporada a Misha Collins, pero después de ver el segundo, me he quedado medio tiesa… En cualquier caso, estoy encantada de que haya vuelto.

(Sólo espero que Sam no vuelva a quedarse sin alma otra vez porque, francamente, creo que no resistiría volver a ver a Jared Padalecki dando vida a un tipo sin emociones ni empatía, con el único recurso interpretativo de permanecer lo más inexpresivo posible. No, por favor.)

2.- THE BIG C

También le he dicho hasta luego a Cathy de “The Big C”. La segunda temporada no ha tenido la misma intensidad que la primera, pero sigue siendo una de mis favoritas. Ha habido algo que me ha llamado la atención y es lo mucho que se ha echado de menos a Sean, el hermano de Cathy, en la etapa final. Este personaje es, en mi opinión, el más importante de los que rodean a Cathy, y sin él la serie no tiene la misma fuerza. Sean es un personaje complejísimo, y tiene muchísimo peso en la serie, en la historia que cuentan y en la evolución de Cathy. 

El final me ha parecido magistral, un golpe de efecto tremendo que cobra aún más fuerza teniendo en cuenta el argumento central de la serie y cómo Cathy lidia con su enfermedad y la muerte. No puedo comentarlo mucho más sin spoilearlo a saco, así que mejor dejarlo aquí. En otro momento, quizás.

1.- THE GOOD WIFE

Aunque ya acabó hace muchos meses, yo tenía la segunda temporada de “The Good Wife” en reserva; es una de las pocas series que veo con mi compañero de sofá y tengo que adaptarme a sus ritmos (que en ningún caso pasan por verse más de dos capítulos al día!). He disfrutado muchísimo la segunda temporada, es magistral, mejora a cada capítulo. Y encima tuve la suerte de terminármela justo un par de días antes del estreno de la 3ª, mejor, porque no quiero despedirme de Alicia.

The Good Wife es una auténtica maravilla. Los dos últimos capítulos de la 2ª temporada han sido de matrícula de honor, con escenas totalmente memorables. Me encantó una escena en la que Alicia está sola en el despacho de Diane, mirando por la ventana. Esta escena es para mí la constatación del cambio que se ha ido produciendo en la protagonista a lo largo de estos dos años en Lockarht & Gardner. Hemos visto a Alicia pasar de ser una apocada ama de casa en segundo plano a una agresiva y eficiente abogada, cada vez más ambiciosa, pero esta escena me resultó especialmente simbólica y muy representativa de su evolución.

Me gusta cómo la serie nos hace caminar sobre un delgado filo “moral” en el que nos complace la evolución de Alicia a una mujer más fuerte, segura y apasionada, pero sin dejar de preguntarnos si no nos la estarán corrompiendo de más… Para conseguir esto es vital el personaje de Will Gardner. La serie consigue que el espectador vea a Will con los mismos ojos admirados (y enamorados) de Alicia, pero cuando nos muestran su verdadera cara, recibimos un buen puñetazo en el estómago. ¿Es Will lo que de verdad queremos para Alicia? Yo no lo tengo nada claro. Aunque quizás… quizás sea al revés, y es Alicia lo que queremos para Will.

Otra secuencia espectacular que no puedo dejar de comentar es la del ascensor al final del último capítulo de la temporada 2. Para mí el Emmy de Julienne Margulies es más que merecido sólo por este fragmento. Sin diálogos, sin movimiento, con un único plano fijo y sin más acción que los protagonistas mirando al frente… Esta escena consigue meter al espectador dentro de ese ascensor también. Sentimos la tensión, las dudas, la emoción, la culpa. Estamos dentro del ascensor y dentro también de la cabeza de Alicia. Y cuando suena el último “cling!” y el ascensor llega a su destino, sabemos que el cambio en Alicia se ha completado y que la persona que sale de ese ascensor no es la misma que entró.

En cuanto al estreno de la tercera temporada, era uno de los capítulos más prioritarios de toda mi lista. Me ha encantado ver a la nueva Alicia con ese aura de ave fénix. Más fuerte, más preparada, más agresiva, hasta más guapa, incluso. No acaba de convencerme que quieran mostrarnos a una Alicia mucho más sexual (empezando ya en el cartel promocional de la serie), supongo que el cambio en el personaje también afecta a esa faceta, pero no termino de acostumbrarme, no me resulta tan natural como el resto de la evolución del personaje.

Hasta aquí hemos llegado. Muchas se han quedado fuera simplemente porque no he tenido tiempo aún de ver los nuevos capítulos, pero hay por ahí otros estrenos que seguro que merecerían un puesto en mi decálogo particular de septiembre!

“THE BIG C”

¿Qué harías si te quedara un año de vida? 

Así de simple. Sólo esta pregunta cimienta el argumento de The Big C: la historia de una mujer a la que diagnostican un cancer terminal de piel y decide responder a esta pregunta de la única forma posible: “vivir”

The Big C es uno de los pocos estrenos de este otoño 2010 que ha merecido la pena. Aunque al principio, debo confesar, no me entusiasmó demasiado, pero he terminado la temporada declarándome fan. La serie es un soplo de aire fresco, con una temática muy peliaguda y complicada, tratada desde un punto de vista optimista, incluso alegre. Una serie muy vitalista que, a pesar del drama detrás de su argumento, te deja muy buen cuerpo casi siempre. Y eso es complicadísimo, ¿no?

Cathy (sublime Laura Linney, espectacular) se nos presenta como la típica ama de casa infeliz porque ha estado siempre viviendo la vida de otros: su marido, su hijo, su hermano, sus alumnos… En el primer capítulo adivinamos lo que fue una mujer gris e invisible, insulsa y aletargada, a la que una pesadilla como la del diagnóstico de su cáncer le hace despertar del mal sueño que han sido los últimos 15 años de su vida. Y entonces, desaparece ese personaje al que sólo conocemos de 10 minutos pero que no podemos evitar que ya nos caiga algo antipático y aparece esa otra mujer, “La Gran C”, Cathy, a la que, creedme, adoraremos el resto de la temporada.


En realidad, el cáncer es sólo la excusa para tratar el eterno “carpe diem” o, el más cool,  “seize the day” (recordemos al profesor chalado de community!). Pero van algo más allá. Porque a la pregunta ¿qué harías si te quedara un año de vida? todos sabemos responder “vivirla”, pero nadie dice “antes de nada, asimilarlo” que es una respuesta incluso más evidente que la primera. El carpe diem ha ido degenerando en un concepto demasiado romántico: vive la vida! sólo importa el presente! Pero este mensaje es demasiado luminoso y optimista y, para poder entenderlo, del todo, necesitamos ensombrecerlo con lo que realmente le da sentido: la muerte. Vive la vida, porque se acaba. Y en The Big C nos enseñan a vivir la vida, con las apresuradas ocurrencias de Cathy para aprovechar el momento, con las diferentes filosofías de vida de los personajes (Sean, Paul, Margene,… ); pero nos enseña también a entender y aceptar el importante papel de la muerte en todo esto.

 

En esta primera temporada nos cuentan la primera parte de la historia de Cathy: el verano en el que descubre que tiene cáncer. Durante ese verano, en los 13 capítulos de los que se compone la temporada, podemos ver ya cómo evoluciona la manera en la que Cathy se enfrenta a su diagnóstico. Al principio, decide no contárselo a nadie y tenemos una protagonista solitaria, cínica y algo desconectada del mundo que lo único que desea es meterse en una piscina y bucear hasta el fondo. Aún no sabe qué hacer, cómo lidiar con esa noticia, ni siquiera alcanza a comprender lo que significa. Sí bueno, me voy a morir, pero todos morimos, ¿no? no es para tanto. Se obsesiona más con los demás, la forma en la que ellos lidiarán con su muerte (que no su enfermedad) y con su legado, poder “terminar” de educar a su hijo, ayudar a sus allegados, dejar algún tipo de huella en esa vida modélicamente monótona.

Conforme se va haciendo a la idea, cambia su actitud y se convierte en todo aquello que nunca ha sido. O en lo que una vez fue, quizás, fugazmente, durante su juventud. Lo que todos hemos sido, al fin y al cabo: INMORTALES. Despreocupados, temerarios, ingénuos, semi-tiranos, y algo estúpidos, pero sobre todo insultantemente felices. Cathy sale del fondo de la piscina y empieza a disfrutar la vida en la superficie. Y con esa brillante metáfora evolutiva, vemos ahora a una “nueva” mujer con un carácter y personalidad desbordante, dispuesta a vivir SU vida y no la de los demás, dispuesta a ser feliz. Cathy aprende a ser egoísta, hace lo que quiere cuando quiere. Se mantiene en su decisión de no compartir su diagnóstico, pero no lo hace por “proteger” a los suyos, si no para que nadie pueda decirle lo que debe o no debe hacer. Aquí tenemos algunos de los capítulos más divertidos de esta temporada y terminamos de enamorarnos ciegamente de la protagonista, llegando al punto de que nos cuesta ver lo cada vez más reprochable de su comportamiento (hasta el flamante bofetón que le atiza Marlene en uno de los capítulos)

Ese comportamiento poco a poco se va volviendo cada vez más anarquista y caótico, obligando a Cathy a frenar y replantearse si está haciendo las cosas bien o no. Pasado el “subidón”, abre los ojos y mira a su alrededor: su marido, su hermano, su hijo,… Y aquí es cuando empieza a entender, a asimilar, lo que significa su enfermedad. Y a querer pelear. A no resignarse, al menos. La última fase de la serie es la más intensa; el capítulo 11, titulado “New Begginings” marca las líneas de la segunda temporada y nos muestra una historia y personajes renovados, un giro en el argumento que se adivina algo más grave para el siguiente año. En definitiva, se acaba el verano, y empieza el otoño.

Hay un montón de cosas que comentar sobre “the Big C” (“con C mayúscula” se titulará en España), sus personajes son maravillosos y merecen un post individual para cada uno, pero eso lo hablaré más adelante.  La serie se estrenará en España a través de Canal+, a partir del sábado 26 de marzo. No se la pierdan!
“con C mayúscula” se emite en Canal+ los sábados a las 22:00 (a partir del 26 de marzo)